
Poppy, la sensación que fusiona pop, metal y electrónica, irrumpió en el Auditorio BB y el resultado fue puro fuego. Aunque originalmente estaba programada como telonera de Avenged Sevenfold en el Estadio Harp Helú, la cancelación de ese evento por problemas de salud vocal de M. Shadows no detuvo a la artista. Su concierto en solitario, parte del They’re All Around Us Tour, fue un torbellino de energía que dejó a los fans extasiados. Con un show compacto pero vibrante, Poppy demostró por qué es una de las figuras más innovadoras de la escena actual.
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Un huracán de sonido y conexión con los fans
“¿Qué feliz estoy de estar aquí con todos ustedes, van a brincar y hacer mosh pit conmigo?”, exclamó Poppy, encendiendo al público del Auditorio BB. A pesar de un audio que por momentos no estuvo a la altura, la entrega de la cantante y la pasión de sus fans compensaron cualquier fallo técnico. Canciones como I Disagree, Have You Had Enough? y They’re All Around Us desataron circle pits y coros ensordecedores. El setlist también incluyó colaboraciones recientes como VAN con Bad Omens y From Me to U con BabyMetal, que resonaron con fuerza entre los asistentes.
Aunque el concierto duró apenas una hora, Poppy no dejó ninguna canción fuera de su setlist. Cada tema fue ejecutado con precisión quirúrgica, haciendo que el show, aunque breve, se sintiera completo y directo al grano. No hubo pausas innecesarias ni momentos de relleno; cada segundo estuvo cargado de intensidad, desde los riffs pesados hasta los estribillos pegajosos que los fans corearon sin parar. Este enfoque compacto permitió que la energía nunca decayera, convirtiendo la corta duración en una virtud: un golpe directo al corazón de sus seguidores.
La atmósfera del concierto fue un reflejo del estilo único de Poppy: una mezcla de teatralidad, rebeldía y futurismo. Su presencia escénica, con un juego de luces hipnóticos y un vestuario que parecía sacado de un videojuego distópico, mantuvo al público atrapado. Cada canción fue una invitación a sumergirse en su mundo, donde lo dulce y lo agresivo conviven sin esfuerzo. Los fans, muchos luciendo camisetas con el rostro de Moriah Rose (nombre real de Poppy), no pararon de saltar y cantar, creando una comunión que convirtió el Auditorio BB en un epicentro de caos controlado.
Poppy reclama su trono en el Auditorio BB
No es la primera vez que Poppy pisa México. En 2023, dejó su marca en el Hell and Heaven Metal Fest en Toluca, compartiendo escenario con gigantes como Muse, Guns N’ Roses y Slipknot. Su debut en CDMX, sin embargo, fue un hito personal. La artista, conocida por su presencia en festivales internacionales como Rock Im Park, mostró su versatilidad al navegar entre géneros y mantener a la audiencia en un frenesí constante.
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La gira de Poppy ha sido un éxito en ciudades clave de Estados Unidos y Europa, y México no fue la excepción. La conexión con sus fans fue palpable: desde los gritos en Concrete hasta los saltos en Bite Your Teeth, el Auditorio BB vibró con una energía única. Poppy no solo cantó, sino que creó un universo donde el caos y la emoción reinan.
Poppy no solo ofreció un concierto, sino una experiencia que trasciende el escenario. Su habilidad para romper barreras entre géneros y su carisma magnético dejaron claro que México ya es parte de su reinado. Mientras los fans abandonaban el venue, las redes sociales se inundaron de videos y fotos del show, con comentarios que coinciden: Poppy es un fenómeno que llegó para quedarse. Si te perdiste este espectáculo, mantente atento a sus próximas fechas, porque esta artista está redefiniendo lo que significa ser una rockstar.





