
Durante el ciclo de conferencias impartidas en la primera edición de Valle Film Festival 2019, uno de los temas más relevantes, no solo para la mesa, si no para la industria cinematográfica, es la narrativa: ¿Cómo hacer cine? ¿Cómo consigo el dinero? ¿Las escuelas son la respuesta? ¿Hay oportunidad para lo experimental? Estas y otras incógnitas fueron respondidas por Alejandro Valle, realizador vallesiano quien afirma que la respuesta es el cine transmedia.

¿Qué es el transmedia?
Un bailarín que desde sus zapatillas relata su pasión, un escritor que con sus palabras construye imágenes cinematográficas o un actor que narra su día a día desde su celular, para Alejandro Valle eso es el cine transmedia, contar historias más allá de lo usual, no solo en el ámbito digital.
“Los medios y los artistas son múltiples. Juntos debemos mezclarnos y unir varias disciplinas, incluso ciencia… La necesidad de nuevas narrativas obedece a que las estructuras son muy cuadradas. Me encanta el cine como es, pero debemos llegar ahí de muchas maneras distintas”, acotó.
No obstante, Alejandro Valle comenta que la industria cinematográfica no da oportunidad a realizadores que quieren hacer algo distinto. “Fue más fácil para mi conseguir 2 millones de pesos para realizar una película convencional para el Festival de Cine de Guadalajara que conseguir 150 mil pesos para algo diferente, el IMCINE me apoyó en un tiempo en el que solo había 8 películas. Hay dinero para filmar pero poco para innovar” mencionó.
¿Hacia dónde va el cine?
“Hay futuro para el cine y para el arte, pero debe ser diferente, no pueden ser los mismos esquemas. El artista debe transformar las narrativas, los medios están ahí, solo que no le hemos hecho caso. No existe una narrativa, es decir, que se hable de eso como arte” comenta Valle.
En palabras del realizador, lo anterior sucede porque no existen los medios de difusión necesarios para darles voz a cineastas independientes y experimentales. Aunque hay organismos como el FOPROCINE y el IMCINE, existe aún un área gris que impide la conexión entre realizadores y los fondos económicos.
“Tenemos que hablar de lo que hacen los otros porque si no, por más grande que sea el esfuerzo, pasa desapercibido, te lo digo por experiencia. Hay mucho arte que no conocemos porque se necesita una especialización muy específica para un ramo, pero no hay nadie que nos conduzca a ello” destacó.
Construir la voz
“Es verdad que plataformas como Youtube han sido la ventana de algunos realizadores para mostrar su trabajo al mundo, pero no es el único camino para el transmedia. Más bien necesitamos que entre nosotros (artistas), nos tomemos en serio para que se valide lo que hacemos como cultura.” comentó.
El cineasta relata que en los 90´s, a pesar de que había mucho menos transmedia, artistas de diferentes disciplinas convivían y fusionaban sus talentos entre sí, sin embargo, la globalización implicó que nos comunicáramos con todo el mundo y extraviáramos nuestra identidad como conjunto.
Para construir una voz, es importante reconocernos. “Así salieron las vanguardias, el surrealismo, dadaísmo, cubismo impresionismo etcétera, nacieron a partir de la separación de las academias y los artistas, quienes no estaban de acuerdo con los estándares estéticos de la época. Posteriormente, el arte recae en manos de la burguesía cuando entra a la bolsa de valores».
El cine se ha aburguesado
Como todo el arte, el cine obedece a intereses de los poderosos. Según Alejandro Valle, “el cine goza del privilegio del estatus. Ya tiene un público establecido y sabe dónde lo van a distribuir y los parámetros que se necesitan para ello”, comenta.
Desde luego hacer cine jamás ha sido fácil, de ahí su necesidad de dinero, Valle comenta que en antaño se daban pocos estímulos y era muy complicado y caro filmar. “Se ha mantenido conservador para que se mantenga como élite. No es verdad que está muy abierto para nuevos realizadores, sigue siendo una estructura piramidal. No debería ser así, las voces deberían llegar de todas partes”, puntualiza.
Por tanto, según Valle el cine ha aburguesado ha amañado también las maneras de enseñar a filmar. “El cine que enseñan en las escuelas es el cine viejo, debería partir de lo que tú haces y lo que te gusta. Debemos quitarnos esa mamada de cine de arte y cine comercial. Solo hay que hacerle caso a nuestros talentos. Cada quién debe poner los términos y los medios para hacerlo, mientras que los organismos nos apoyan” mencionó.
Encontrar un camino
«Así seamos guionistas, actores, novelistas, fotógrafos, bailarines, directores, etcétera, todos nos parecemos en que somos artistas y en que estamos perdidos, por ello, es trabajo de quienes tienen la voz para sacar los descubrimientos a la luz (medios de comunicación y realizadores), hablar de lo que descubrimos para validar la vanguardia transmedia como cultura.
Aunque el internet y la globalización están ahí, eso no garantiza darle voz a nuevos realizadores. “Seguramente nuestro trabajo experimental está en internet, ¿Pero dónde? Si yo busco una película de Lars Von Trier la voy a encontrar fácilmente, pero no hay nada que localice mi trabajo o el de cualquier otro artista transmedia.
Para que eso suceda, insisto en que es importante que se nos valide como cultura para que nos tomen en serio. No existe literatura sobre Grace Quintanilla (gestora y ex directora del Centro de Cultura Digital) quien falleció en febrero de 2019 y que dedicó toda su vida a defender el transmedia«.

Contemporánea a Grace Quintanilla, destaca Ximena Cuevas, realizadora y artista de performance mexicana, quien con su trabajo exploraba la relación entre lo social y el rol lúdico del artista.

Para que su esfuerzo no haya sido en vano, es deber de quienes escribimos y difundimos el arte en general, construir una base sólida que inspire a las nuevas voces y le haga honor a los que lucharon por esta causa.
Actualmente Alejandro Valle tiene una escuela de cine llamada “Onírica”, en la que busca darle las herramientas a nuevos realizadores para que, desde niños, hagan tangible lo que está en sus cabezas por medio del arte.





