La última jornada del Lollapalooza Chile, estuvo marcada por la presencia latinoamericana, misma que vivió sus horas finales entre el Pop, el Indie, el Punk Rock y la Electrónica, cerrando un festival multitudinario que concluye una de sus versiones menos atractivas en cuanto a nombres. Aun así, el evento vuelve a cumplir con su principal objetivo: convocar a miles de asistentes.
Con cerca de 80 mil personas, Lollapalooza 2026 bajó el telón con una jornada más bien discreta, marcada por artistas que regresaban al cartel —esta vez con nuevos proyectos— y un headliner distante del impacto que han tenido ediciones anteriores.
Sin embargo, es destacable la fuerte presencia latinoamericana, que desde temprano y hasta entrada la noche logró sostener el interés de un público visiblemente agotado tras dos intensas jornadas previas.
Échale Ojo ➡️Lollapalooza Chile 2026 Día 1: Donde Todo Nació Y Hubo De Todo
En ese contexto, Hesse Kassel, una de las bandas nacionales con mayor proyección reciente y próxima a presentarse en México, logró convocar a cientos de jóvenes en el Alternative Stage, pese a su horario, impulsando una sólida presentación. En la misma línea, Cristóbal Briceño, junto a Grupo Crisis, respondió con solvencia ante el público, al igual que el ska de Santo Barrio y las nueva propuesta de Anttonias.
Uno de los momentos más significativos de la jornada lo protagonizó Manuel García, quien, con un repertorio consolidado, demostró que los formatos semiacústicos también tienen cabida en este tipo de escenarios. Su presentación incluyó críticas al gobierno de Kast y un emotivo homenaje a Fernando Ubiergo, interpretando juntos ‘El Tiempo En las Bastillas’.
Échale Ojo ➡️Lollapalooza Chile 2026 Día 2: Emoción, Crítica En El Festival
En una línea similar, aunque de mayor impacto, Quilapayún ofreció un espectáculo cargado de memoria, recordando a Víctor Jara e invitando a Los Bunkers al escenario para interpretar, entre otros temas, el emblemático ‘El Pueblo Unido, jamás será vencido’.
Danny Ocean volvió a presentarse en Lollapalooza Chile con un show correcto, aunque sin mayores variaciones respecto a su actuación anterior. Por su parte, 2 Minutos se consolidó como uno de los puntos altos del domingo: un espectáculo directo, sin sorpresas, pero efectivo en transmitir la energía y el espíritu del punk latinoamericano.
En el cierre, Lewis Capaldi sorprendió por su calidad vocal, aunque su propuesta escénica resultó plana y excesivamente contenida, dirigida principalmente a su base de seguidores. El contraste llegó desde el Banco de Chile Stage, donde Skrillex convirtió el Parque O’Higgins en una fiesta electrónica de alto impacto, pese a evidentes problemas en el apartado visual y a un incómodo cruce de horarios con Akriila, que dividió al público.
Cuando la jornada parecía perder fuerza, Chappell Roan irrumpió con un espectáculo vibrante que revitalizó a los asistentes que aún permanecían en el recinto.
Su show, que se extendió hasta medianoche, combinó sus principales éxitos con una puesta en escena teatral y colorida, reafirmando su posición como una de las figuras emergentes más relevantes del pop internacional.
Txt: Rony Armijo (Corresponsal Chile)
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