Las exigencias del público, disqueras y críticos, demandan a los músicos actuales ofrecer algo diferente sin dejar de sonar a ellos mismos. Esto aunado a la maldición (o bendición) que comparten las bandas Indie de ser eternamente jóvenes. Por lo regular estas agrupaciones viven atrapadas en su adolescencia. Es muy difícil que músicos de ese género alcancen madurez o bien, logren hacer otra cosa sin causar reacciones negativas. No porque el género se limite a sí mismo, en gran medida es apropósito que tenga esa naturaleza. La mayoría de las canciones hablan de desamores, amigos, universidad, decepciones, todo aunado a melodías pegajosas y amables que nos remontan a un tiempo que si no se está viviendo, da la opción de siempre poder regresar.
Con todo y los factores emocionales y personales de los seguidores de ciertas bandas, la música tiene que adaptarse al contexto. Little Dark Age tiene un nombre atinado de acuerdo a esa necesidad. La obscuridad trae consigo incertidumbre. El nuevo presidente de los Estados Unidos; Donald Trump y la cada vez más abrumante tecnología, son circunstancias que colocan en una situación complicada a esa nación. Con este nuevo material, dan a luz a una metáfora sonora que nos dice que hay que ser optimistas y pasarla bien después de todo, que es solo una pequeña era obscura.
En general diría que es un disco feliz y triste a la vez, algo muy a la The Cure. En esa misma línea de bandas, el uso de sonidos retro fue algo que me sorprendió para bien. «Me and Michael» bien pudo haber sido cantada por Morrisey así como ‘james’ es una balada obscura, feliz y triste como algo escrito por Robert Smith.
‘Days That Got away’ coquetea con la psicodelia, los coros apenas reconocibles le imprimen una vibra tétricaa. ‘James’ es una balada de letra esperanzadora con influencias marcadamente ochenteras. ‘TSLAMP’ quizá sea la más atrevida, la mezcla de maracas, bongos y sintetizadores lúgubres, contrastan con la lírica y teclado optimistas.
Aunque las influencias son notorias, la calidad del disco no descansa en eso. El dúo estadunidense se da la oportunidad de experimentar con sonidos que van desde el Synthwave hasta su pasado pop sin descartar la naturaleza de MGMT; Lo anterior no tengo que explicarlo porque si algo se han ganado Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser, es un estilo propio.
Después de cinco años de espera, MGMT regresó con un buen disco de pop obscuro que no olvida el ADN psicodélico de la banda. Por momentos bailable, en algunos otros melancólico, y aunque no sobresale por sus letras (como ninguno de sus discos), Andrew y Ben nos regalan un trabajo distinto, esta vez con la libertad de explorar otros sonidos y sin el peso ser un conjunto de hits. A la vez, retornan a una época que en algún momento los hizo felices.
México tendrá la oportunidad de ver en vivo el Little Dark Age este 2 de junio en el festival Pulso GNP.
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