La liturgia del sudor con Kevis & Mayky. El Foro Puebla es un lugar de contradicciones: techos altos que prometen un respiro que nunca llega y una distribución de planta que castiga cualquier intento de tránsito.
Si estás atrás, ahí te quedas; si lograste llegar al frente, el espacio se vuelve una zona de guerra donde el derecho al movimiento se pierde en favor del caos. Sin embargo, hay algo en esa proximidad asfixiante con el artista que le otorga al hip hop una dimensión que los grandes festivales han olvidado.
Échale Ojo
Esa cercanía fue el combustible para lo que ocurrió el pasado 30 de abril. Aunque en el papel Kevis & Maykyy comenzaron como un dúo, la presencia de Valy ha dejado de ser una anomalía para convertirse en una pieza estructural. Verlos hoy es presenciar un triunvirato que no se sentía en el rap mexicano desde los años formativos de Control Machete.
Tienen esa química de hermandad y colisión que remite inevitablemente a los Beastie Boys: una energía donde el estilo y el ruido pesan más que la perfección técnica.
Échale Ojo
La noche fue una demostración de poder descentralizado. El escenario no era un altar, sino un campo de batalla compartido. La entrada de invitados como Doony Graff y Day2k elevó la temperatura de una olla exprés que ya estaba al límite. Especialmente con Day2k, la audiencia terminó por fracturar cualquier rastro de orden, convirtiendo el recinto en un hervidero de beats y rimas que se sentían como golpes de calor.
Échale Ojo
El momento definitivo llegó cuando la arquitectura del foro dejó de importar. Uno de los integrantes bajó directamente al ojo del huracán, desatando un slam donde el agua, las bebidas y la euforia borraron la línea entre el espectador y el protagonista. En ese instante, la incomodidad de no poder cruzar de atrás hacia adelante se transformó en una ventaja: la masa compacta de fans entregados se volvió un solo organismo latiendo al ritmo de un hip hop que se siente peligrosamente vivo.
Kevis, Maykyy y Valy no están aquí para ser promesas; son un fenómeno de culto que ya desbordó los foros pequeños. Fue una noche de anarquía controlada que dejó una cosa clara: cuando el sonidos tiene esta urgencia, no importa qué tan incómodo sea el lugar, siempre y cuando estés lo suficientemente cerca para sentir el impacto.
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