La cantante sueca Robyn regresó a la Ciudad de México con ‘The Sexistential Tour’, un espectáculo donde el pop, la electrónica y la libertad de bailar se encontraron frente al público capitalino.
Hay canciones que pueden pasar años sin perder su capacidad de provocar algo. Robyn lo comprobó en la Ciudad de México al tomar el Palacio de los Deportes la noche del sábado y convertir el recinto en una enorme pista de baile. La artista sueca llegó a México como parte de ‘The Sexistential Tour’, su primera gran gira desde 2019 y el recorrido con el que presenta la etapa de su noveno álbum de estudio, ‘Sexistential’.
Desde los primeros minutos, la propuesta dejó claro que el concierto no estaría construido únicamente alrededor de la nostalgia. Robyn puso frente a frente distintas versiones de su carrera: aquella figura que transformó el pop electrónico durante los años 2000 y la artista que continúa experimentando con nuevas formas de hablar sobre deseo, relaciones, libertad y vulnerabilidad.
Échale Ojo
El repertorio viajó por diferentes momentos de su catálogo con canciones como ‘Fembot’, ‘Honey’, ‘Dopamine’, ‘Sexistential’, ‘Love Kills’, ‘Indestructible’ y ‘With Every Heartbeat’. También hubo espacio para bajar momentáneamente la intensidad. ‘Be Mine!’ apareció en formato acústico y contó con la participación de Lykke Li, quien previamente había formado parte de la noche como artista invitada.
Robyn también recuperó ‘Show Me Love’, uno de los temas que conectan directamente con los primeros años de su trayectoria internacional. Sin embargo, conforme avanzó el espectáculo, el Palacio de los Deportes volvió a entregarse al pulso electrónico que ha definido buena parte de la identidad musical de la cantante.
Échale Ojo
Para el encore quedaron tres de los temas capaces de explicar por qué Robyn conserva un lugar particular dentro del pop contemporáneo.
Primero llegó ‘Missing U’, seguida por ‘Call Your Girlfriend’. Finalmente sonaron los primeros acordes de ‘Dancing On My Own’, canción que desde su lanzamiento en 2010 trascendió su propia época hasta convertirse en uno de los temas fundamentales de su repertorio.
Miles de voces acompañaron el cierre mientras Robyn hacía justamente aquello que durante años ha convertido en parte de su lenguaje artístico: bailar incluso cuando la canción habla de tener el corazón roto.
La experiencia en el Palacio de los Deportes no estuvo limitada al concierto principal. Lykke Li acompañó la fecha mexicana como invitada especial, mientras que la programación previa incorporó talento drag y un DJ set.
El colectivo BonBon reunió a artistas como Andromeda Dugay, Cabali, Carlangas, La Quique, Margaret y Ya, Paco Santander, Quintos, Satana, Taiga Brava y Troya, mientras daveh00d estuvo a cargo del DJ set.
La participación de Casa Frida, organización que acompaña a personas LGBT+ en situaciones de vulnerabilidad, también formó parte de las actividades alrededor de la presentación.
Así, el regreso de Robyn a México terminó siendo más que una sucesión de canciones. Fue un encuentro entre distintas épocas de su música y un público dispuesto a apropiarse de ellas nuevamente. Porque algunas canciones se escuchan. Las de Robyn también se bailan.
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