El pasado 18 de octubre el Plaza Condesa recibió al australiano Vance Joy para su primer concierto en tierras mexicanas.
Un desfile de melenas largas y pantalones ajustados fue llegando al recinto hasta llenarlo, afuera los revendedores acosaban a los asistentes de forma poco usual, solo visible cuando los eventos alcanzan el soñado sold out: “Si te sobra un boleto yo te lo compro” decían a aquellos que se dirigían a la puerta.
Ya al interior del inmueble que se ha convertido en referencia internacional, en punto de las 9:11 de la noche James Gabriel Keogh (verdadero nombre de Vance Joy) subió al escenario. Sin teloneros, sin ningún espectáculo de luces, sin vestuarios extravagantes y sin escenografía; no los necesita pues su música al igual que su estilo habla por sí sola.
“Call if you need me”, primer sencillo de su segundo y más reciente álbum “Nation of two”, fue la introducción del originario de Melbourne a su público mexicano. La segunda selección fue aún más aplaudida: “Mess in mine”, uno de los éxitos de su primer álbum “Dream your life away”, estrenado por allá del 2014.
Entre gritos y aplausos Vance se daba tiempo para presentar a los músicos que lo acompañaban y agradecer a los presentes el recibimiento en su primer show en México, pues también se presentará este fin de semana en el festival Tecate Live Out en Monterrey. Además anunció que a lo largo del show escucharíamos canciones tanto de su primer disco como del nuevo.
Otro de los sencillos de su más reciente álbum, razón que lo trajo aquí por primera vez sonó, “Like Gold”. Así, el momento romántico de la noche llegó con “I’m with you”, que en palabras de Vance Joy esa noche estuvo dedicada a “las parejas que están aquí hoy, en esta hermosa ciudad”; y “Wasted time” una de las canciones que tocó en su primer recital en su ciudad natal Melbourne, Australia.
Uno de los momentos más bailables de la noche tuvo lugar con “Saturday Sun”, trayendo la vibra de cualquier festival musical de verano a una fría noche en la CDMX. Al terminar “Lay it on me”, también de su segundo disco, el Oceánico anunciaba el final del show con su canción más popular, que nadie se quedó sin corear. Fue así que con “Riptide” nos cantó para ser “llevados al lado obscuro” y nos declaraba al mismo tiempo que el “quiere ser nuestra mano izquierda”.
Con apenas una hora de show, Vance Joy nos dejó con ganas de más, pero ninguno de los ya tradicionales gritos exigiendo el encore funcionó para hacerlo volver al escenario; y es que aunque fue corto el show, Vance nos regaló todos sus éxitos esa noche.
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