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¡No escuches lo mismo de siempre!

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¡Hola, camarada me da gusto que podamos reunirnos! Si es la primera vez que llegas aquí, me presento: Me llamo Iván, me gusta la música y me gusta conversar sobre ella. Este es un espacio para abordar cualquier tema referente con la música y su impacto. Las crítica o comentario no sólo son bienvenidas sino requerida.

¿Alguna vez has visto cómo un niño discute con su mamá por la comida que le dan? La clásica discusión “No me gusta/Pero ni siquiera lo has probado.” Creo que todos lo vivimos en carne propia alguna vez. Es curioso como desde pequeños tenemos esta capacidad de discernir y decidir que algo no nos gusta de manera tan arbitraria. Rápidamente pasamos de comer tierra a no poder siquiera ver el brócoli. Somos criaturas muy extrañas.

De manera similar tendemos a juzgar otras áreas de nuestra vida, inclusive cuando dejamos de ser niños. Creamos un filtro para juzgar las cosas aún sin dedicarle tiempo a conocerlas o creamos prejuicios sin fundamento. Juzgamos personas sin conocerlas, libros por su portada, y música por alguna experiencia que más bien suena a excusa. 

Ojo, no estoy diciendo que nos debería de gustar todo, pero creo que es muy estúpido tomar la decisión de que algo no nos gusta sin darle una oportunidad. De hecho, creo que en el caso de la música una vez que decidimos lo que nos gusta, nos negamos a escuchar algo distinto. Irónicamente estamos en la época donde es más sencillo descubrir música nueva, pero en una etapa donde nos resulta muy complicado hacerlo. Pienso que esto se debe principalmente a dos razones, una biológica y otra social.

Veamos la social. Piensa en esto: es común que cuando conocemos a alguien una pregunta obligada es “¿qué música te gusta?” y es probable que cuando tu respondes a esa pregunta te hayan dicho “Wow, no pareces como alguien que escuche ese tipo de música.”  La razón por la que hacemos esa pregunta es intentar crear un vínculo por tener algo en común, como una banda favorita, pero también para hacer un juicio de la otra persona. Hemos hecho de la música una herramienta social para descifrar a las personas clasificándolas en cajas establecidas y predecibles. Hay que aceptarlo, tenemos asociados ciertos estereotipos económicos y sociales con muchos géneros musicales. 

Creo que debemos acabar con esta práctica nociva. Es ilógico creer que si a alguien le gusta cierto género musical tiene que cumplir con la expectativa de vestir, actuar o pensar de cierta manera. De por sí estereotipar siempre ha sido complicado, hoy en día que la música esta rompiendo barreras de géneros, transformándose cada vez más al adaptar nuevos sonidos de distintas influencias es inútil usarla para generar expectativas.

Entonces, realmente no es que no nos guste la música, sino que lo que no nos gusta es lo que asociamos con esa música, un error gravísimo porque esto causa que nos privemos de muchas canciones que podrían influenciarnos por el simple hecho de cargarle cosas que no tienen nada que ver. 

Biológicamente la música tiene la habilidad de darnos mucho placer. No lo digo yo, lo dice la ciencia. En un artículo escrito por Anne J. Blood comenta que 

“Hay estructuras cerebrales que se activan en respuesta a otros estímulos inductores de euforia, como la comida, el sexo y las drogas. Este hallazgo vincula la música con estímulos biológicamente relevantes relacionados con la supervivencia a través de la unión de circuitos cerebrales involucrados en el placer y la recompensa.

Podríamos pensar que al escuchar más música podemos generar más placer. Y sí, pero no. No es tan sencillo. Aunque nuestro cerebro libera neurotransmisores que nos generan placer cuando reconoce un patrón musical, al escuchar algo que no ha sido registrado aún el cebro no puede hacer asociaciones por lo que la música se registra como desagradable. Puedes checar este artículo donde Jeremy Larson lo explica con más detalle. 

Parece ser que aquí radica el motivo por el que la mayoría de las personas se quedan atrapadas cómodamente en la música de su juventud. Según con una encuesta de Deezer, la gente deja de descubrir música aproximadamente a los 30 años. Sin embargo, como nuestro cerebro experimenta más cambios durante la adolescencia, se generan patrones musicales más fuertes durante esa etapa. Así lo muestra un ejercicio hecho por Seth Stephens para el New York Times donde muestra que la mayoría de nosotros, cuando somos adultos, predeciblemente nos quedamos con la música que nos capturó en la fase más temprana de nuestra adolescencia.

Esto no significa que no escucharás una nueva canción que te apasione durante la adultez, simplemente podría no generar una respuesta tan fuerte porque ya no eres una esponja. La música no sólo nos produce placer, también tiene un poderoso efecto en la mente para evocar memorias y conjurar viejos ecos del pasado. Crecer duele, camaradas. De eso no hay duda.

De aquí nace el síndrome “¿Tú que sabes de música, chamaco meco?”. Porque los tíos chavorucos hacen de la música algo que recordar en lugar de algo que experimentar. Tristemente la música se vuelve una pequeña faceta de la vida al escucharla cómodamente de manera pasiva. 

¿A qué voy con todo esto? Que por más dificultades que tengamos para escuchar música nueva, es un esfuerzo que vale la pena hacer. Ya sea para ejercitar el cerebro y después sentirnos recompensados con neurotransmisores o para quitarnos taras de la cabeza que afectan nuestra capacidad de relacionarnos. 

Lo dice Barney Stinson en su única regla “lo nuevo siempre es bueno”, y hay que aceptarlo porque lo nuevo es inevitable. Por un lado, no debemos de volvernos perezosos con nuestra colección personal de música, explorar ayudará a conocer más y, tal vez, mejores cosas.

Desprender etiquetas y estereotipos nos ayuda a entender que la música tiene distintos significados para todos y también tienen un objetivo distinto. Quien escucha a Lupillo Rivera no busca lo mismo que quien escucha Iron Maiden (nombredelpadredelhijodelespiritusantoamen) o quien escucha Daddy Yankee. Hay que entender que todos los motivos y gustos son válidos. En lugar de señalarnos es mejor dialogar, cantar y bailar juntos.

Conoce nuevas personas, haz nuevas amistades. Sal de tu zona de confort y acércate a gente que escuche cosas distintas, observa el por que les gusta, crea un vínculo con esa persona que crees diferente. De esta manera puedes también establecer un vínculo con la nueva canción que escuchas para que así también forme parte de tu playlist de vida. Nos vemos, ya sea en el palenque, en la pista o en el Moshpit.

Shoutouts

  • Rick Beato es un productor e ingeniero musical que realiza contenido para YouTube sobre producción, composición y demás tertulia musical. Puedes pasar horas viendo sus videos:
  • Un enorme agradecimiento a mi amigo César Edahí Guajardo por recomendarme este podcast “Switched on Pop

Aquí puedes escuchar las discusiones entre un compositor y un musicólogo sobre la magia detrás de la música pop. 

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