Ni el tráfico de la Ciudad de México ni el hecho de que fuera lunes pudieron detener a los seguidores del hard rock. Def Leppard regresó al Palacio de los Deportes acompañado de Extreme para ofrecer una noche cargada de guitarras, nostalgia y canciones que han marcado a distintas generaciones.
Aunque programar un concierto al inicio de la semana podría parecer poco atractivo para algunos, los seguidores de ambas agrupaciones demostraron exactamente lo contrario. El recinto capitalino lució completamente lleno y desde los primeros minutos quedó claro que nadie estaba dispuesto a reservar energías para el día siguiente.
La noche del 19 de octubre reunió a dos nombres fundamentales del rock internacional, con un repertorio que recorrió varias décadas y dejó momentos que difícilmente olvidarán quienes estuvieron presentes.
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Extreme debuta en México y rinde homenaje a Ozzy Osbourne
Los encargados de abrir la velada fueron Extreme, agrupación encabezada por Gary Cherone y Nuno Bettencourt, quienes finalmente tuvieron su primer encuentro con el público mexicano después de cuatro décadas de trayectoria.
La banda estadounidense tenía aproximadamente una hora para demostrar por qué continúa siendo una de las propuestas más respetadas del hard rock, y no necesitó demasiado tiempo para conseguirlo.
Canciones como “Decadence Dance”, “#REBEL” y “Play With Me” permitieron apreciar la potencia de una agrupación que combina la precisión instrumental con una enorme capacidad para conectar con el público.
Particularmente destacada fue la participación de Nuno Bettencourt, cuyos riffs y solos recordaron por qué es considerado uno de los guitarristas más sobresalientes de su generación.
Sin embargo, el momento más emotivo llegó con “More Than Words”, una canción que hace décadas dejó de pertenecer exclusivamente al repertorio de Extreme para convertirse en parte de la cultura popular.
El Palacio de los Deportes respondió cantando prácticamente cada palabra, creando uno de esos momentos en los que miles de personas parecen convertirse en una sola voz.
Pero Extreme todavía tenía preparada una última sorpresa.
Para cerrar su presentación, Gary Cherone anunció que rendirían homenaje a Ozzy Osbourne, una de las figuras más importantes de la historia del heavy metal.
“Vamos a cerrar el concierto con un par de canciones que todos se saben para que cantemos, y qué mejor que rendir homenaje a nuestro querido Ozzy Osbourne”, expresó Gary Cherone.
Lo que siguió fue un recorrido por “I Don’t Know”, “Bark at the Moon” y “Crazy Train”, tres clásicos que transformaron los últimos minutos de su actuación en una auténtica celebración del legado del Príncipe de las Tinieblas.
Extreme se despidió entre aplausos, dejando una sensación bastante clara: su primera visita a México tardó demasiado en llegar.
Def Leppard demuestra por qué sigue siendo una leyenda del rock
Después de aproximadamente treinta minutos de espera, el reloj marcó las nueve de la noche y llegó el momento que miles de personas habían estado esperando.
Con la puntualidad que suele caracterizar a los británicos, Def Leppard apareció sobre el escenario del Palacio de los Deportes para comenzar su presentación con “Rejoice”, uno de sus temas más recientes, seguido inmediatamente por “Animal”.
La respuesta fue ensordecedora.
Joe Elliott, Phil Collen, Rick Savage, Rick Allen y Vivian Campbell encontraron frente a ellos a una audiencia que parecía dispuesta a cantar absolutamente todo.
“Hola, Ciudad de México. ¿Qué pasa? ¡Qué gusto verlos otra vez! ¿Están listos?”, preguntó Joe Elliott, provocando una nueva ovación.
Desde ese momento, la banda dejó claro que el espectáculo no estaría construido únicamente alrededor de sus canciones más populares.
Uno de los momentos inesperados llegó con una interpretación de “Personal Jesus”, de Depeche Mode, acompañada por una producción visual especialmente llamativa en la que destacaba la imagen de una Virgen María con apariencia de marfil.
La combinación entre el sonido de Def Leppard y la estética de las pantallas creó uno de los pasajes visualmente más atractivos del concierto.
Y si algo parecía sorprender a los músicos era la intensidad del público mexicano.
En otro momento de la noche, Elliott volvió a tomar el micrófono para compartir una observación que desató los aplausos de todo el recinto.
“Hemos tocado cinco veces en este lugar y, por mucho, esta es la audiencia más ruidosa de todas. Gracias, Ciudad de México”.
No parecía una frase de compromiso.
El Palacio de los Deportes había pasado buena parte del espectáculo respondiendo a cada canción con una intensidad que incluso sorprendía a una banda acostumbrada a tocar frente a multitudes alrededor del mundo.
De “Bringin’ On the Heartbreak” a “Slang”: un recorrido por distintas épocas
Uno de los mayores atractivos de la presentación fue la manera en que Def Leppard consiguió recorrer diferentes etapas de su discografía sin perder intensidad.
“Bringin’ On the Heartbreak”, “Switch 625”, “Rocket” y “White Lightning” fueron algunas de las canciones que aparecieron durante el espectáculo, recordando que la historia de la agrupación va mucho más allá de los sencillos que dominaron la radio durante los ochenta.
Las guitarras de Phil Collen y Vivian Campbell ocuparon un lugar fundamental, mientras Rick Savage y Rick Allen mantuvieron esa base rítmica que ha acompañado a la agrupación durante décadas.
A casi medio siglo de sus primeros pasos, Def Leppard continúa demostrando que su permanencia dentro del rock no es casualidad.
Pero uno de los momentos más especiales de la noche llegó durante “Slang”.
Mientras la banda interpretaba la canción, Joe Elliott bajó del escenario y comenzó a recorrer un pasillo ubicado entre las gradas y la pista del Palacio de los Deportes, dando prácticamente la vuelta al recinto.
Durante el recorrido, el cantante saludó y estrechó las manos de numerosos seguidores que difícilmente esperaban tenerlo tan cerca.
La escena provocó una enorme emoción entre los asistentes y permitió romper, aunque fuera por algunos minutos, la distancia habitual entre una estrella internacional y su público.
Fue también una muestra de la cercanía que Def Leppard ha construido con México a través de los años.
Elliott aprovechó otro momento para reiterar ese cariño y dejar una promesa para el futuro.
“Hemos venido muchas veces a México y les prometo que mientras nosotros sigamos activos no dejaremos de visitarlos. Los queremos mucho, Ciudad de México”.
Una declaración que fue recibida con una de las ovaciones más intensas de la noche.

Una avalancha de éxitos para cerrar una noche inolvidable
Si la primera parte del concierto había demostrado la vigencia musical de Def Leppard, la recta final se convirtió en una celebración absoluta de sus canciones más conocidas.
“Armageddon It”, “Love Bites”, “Rock of Ages”, “Photograph”, “Two Steps Behind”, “Hysteria” y “Pour Some Sugar on Me” aparecieron en el tramo definitivo de la presentación, provocando que prácticamente todo el Palacio de los Deportes cantara de principio a fin.
Cada canción parecía superar a la anterior en intensidad.
“Love Bites” recuperó el lado más romántico de la agrupación, mientras “Rock of Ages” y “Photograph” devolvieron al recinto la energía de sus primeros grandes años de éxito internacional.
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“Two Steps Behind” y “Hysteria” ofrecieron algunos de los momentos más emotivos de la noche, antes de que “Pour Some Sugar on Me” terminara por desatar una última explosión colectiva.
No importaba que fuera lunes.
Tampoco que muchos asistentes tuvieran que levantarse temprano al día siguiente.
Durante las últimas canciones, el Palacio de los Deportes se convirtió en una enorme celebración del hard rock, con miles de personas cantando temas que han acompañado sus vidas durante décadas.
Def Leppard y Extreme: el hard rock sigue más vivo que nunca
La presentación de Def Leppard y Extreme dejó varias postales difíciles de olvidar.
El primer encuentro de Extreme con México, la interpretación colectiva de “More Than Words”, el homenaje a Ozzy Osbourne, los impresionantes visuales de “Personal Jesus” y Joe Elliott recorriendo el Palacio de los Deportes para saludar a sus seguidores fueron algunos de los momentos que hicieron especial esta noche.
Pero quizá lo más importante fue comprobar que el hard rock continúa teniendo una enorme capacidad de convocatoria en México.
Dos agrupaciones con décadas de trayectoria consiguieron reunir a miles de personas en pleno inicio de semana, demostrando que las grandes canciones no entienden de calendarios ni generaciones.
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Extreme finalmente pudo conocer de cerca la pasión del público mexicano, mientras Def Leppard reafirmó una relación que ha construido a lo largo de numerosas visitas a nuestro país.
Y después de una noche de guitarras, coros multitudinarios y emociones, quedó claro que ambos todavía tienen mucho que ofrecer sobre un escenario.
Larga vida a Def Leppard, larga vida a Extreme y larga vida al hard rock.
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