La legendaria banda británica Iron Maiden ofreció una velada memorable en la Ciudad de México ante una multitud de 65 mil fanáticos reunidos en el Estadio GNP. La agrupación fundada en 1975 por Steve Harris llevó a cabo su espectáculo más multitudinario en territorio nacional como parte del Run For Your Lives Tour, gira que sirve como antesala para la conmemoración de sus cinco décadas de trayectoria musical.
A las 21:00 horas, el reciento capitalino retumbó con la clásica pista de apertura Doctor Doctor de UFO, seguida de The Ides of March. Inmediatamente después, los músicos saltaron al escenario para interpretar Murders in the Rue Morgue, desatando la euforia colectiva. El vocalista Bruce Dickinson aprovechó los primeros minutos para saludar a la audiencia azteca, celebrando este hito histórico y prometiendo un futuro brillante para la alineación.
El concierto marcó un capítulo especial en la historia de la banda al presentar de forma oficial a su nuevo baterista Simon Dawson, quien se incorporó a las filas del grupo tras la salida de Nicko McBrain en 2024. Dawson demostró una técnica impecable compartiendo escenario con Steve Harris, Bruce Dickinson, Janick Gers, Dave Murray y Adrian Smith, consolidando una excelente química colectiva frente al público mexicano.
A pesar del paso de los años, los integrantes mostraron un despliegue de energía vertiginoso sobre la tarima. Janick Gers hizo girar su guitarra por los aires, mientras Steve Harris apuntaba a las gradas con el bajo. Por su parte, Bruce Dickinson recorrió el escenario de extremo a extremo, interactuando constantemente con los asistentes y compartiendo bromas sobre su hidratación a base de agua durante la intensa jornada.
Échale Ojo
El repertorio de 17 canciones combinó himnos fundamentales con temas añadidos recientemente a sus espectáculos en vivo. Durante la interpretación de Rime of The Ancient Mariner, una intensa lluvia comenzó a caer sobre el Estadio GNP, generando una atmósfera mística coordinada con las proyecciones visuales de tormentas en las pantallas gigantes.
El aguacero alcanzó su punto más alto mientras la banda ejecutaba clásicos de la talla de Run to The Hills, Seventh Son of a Seventh Son, The Trooper y Hallowed Be Thy Name. La fanaticada no cesó en sus ovaciones, respondiendo con entusiasmo al icónico grito de Bruce Dickinson para encender los mosh pits y lucir impermeables coloridos en las zonas generales.
Échale Ojo
La velada incluyó éxitos emblemáticos como Phantom of The Opera, The Number of The Beast, Infinite Dreams, Powerslave y 2 Minutes to Midnight. La experiencia visual se complementó con producciones tecnológicas inéditas en sus shows, además de la esperada aparición sobre el escenario de su célebre mascota Eddie, elemento infaltable en la iconografía del grupo de heavy metal.
Tras dos horas de un espectáculo impecable, Iron Maiden cerró la noche con una secuencia demoledora integrada por Aces High, Fear of The Dark y Wasted Years. Con Janick Gers y Dave Murray luciendo sombreros charros sobre la tarima, la agrupación se despidió del público de la Ciudad de México garantizando un pronto regreso a suelo azteca.
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