
La Barranca, la icónica banda regresó al Teatro Metropólitan con cuerdas, recuerdos y un setlist que revive leyendas.
El pasado 1 de noviembre, La Barranca volvió a su natal Ciudad de México para un concierto histórico en el Teatro Metropólitan, celebrando tres décadas de rock profundo y poético.
Con un escenario adornado con cempasúchil —perfecto para una noche de Día de Muertos—, la banda liderada por José Manuel Aguilera no solo repasó su trayectoria, sino que experimentó con arreglos frescos gracias a una sección de cuerdas.
- ’30 años, qué cifra tan escandalosa, qué cifra tan obscena; estamos aquí para celebrar eso, la existencia de La Barranca y el hecho de que estamos aquí porque ustedes también son La Barranca’, declaró Aguilera, encendiendo el alma de los poco más de 3 mil fans reunidos.
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Nueva Vida a Clásicos: Cuerdas que Transforman el Legado
‘Es maravilloso estar aquí con esta sección de cuerdas; le estamos dando nueva vida a estas canciones’, apuntó José Manuel, y el público lo sintió en cada nota.
Un highlight fue la reinventada Esa Madrugada, del disco debut ‘El Fuego De La Noche’ (1996). ‘Gracias a la sección de cuerdas surgió un nuevo arreglo; hacía mucho que no la tocábamos porque ya no me gustaba cómo sonaba’, confesó antes de interpretarla, reviviendo un tema olvidado con elegancia orquestal.
Otro momento mágico llegó con ‘Paraíso Elemental’ (2000): ‘Vamos a irnos un poquito para atrás, les parece? Esta canción, si no mal recuerdo, es del año 2000, cuando empezó este siglo y hace siglos que no la tocábamos’. Las cuerdas elevaron su misticismo, convirtiéndola en un portal al pasado.
El setlist fue un equilibrio maestro entre lo reciente y lo eterno. Temas como ‘Cuervos‘, ‘Anti Materia’ e Inconmensurable —de sus álbumes más nuevos— contrastaron con pilares como ‘Reptil’, ‘Día Negro’ y ‘Akumal’.
Sorpresas como ‘Ruinas’ y ‘El Cometa’, que rara vez suenan en vivo, añadieron exclusividad. ‘Cumplir años no tiene gracia sino de tocar de forma ininterrumpida; esta celebración es reconocer el momento en que estamos, 2025, La Barranca, ustedes’, reflexionó Aguilera, subrayando la vigencia de una banda que ha evolucionado sin perder su esencia oscura y lírica.
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La Barranca Recuerda A Sus Compañeros Musicales Que Se Adelantaron
En un toque conmovedor, durante Intacta las pantallas proyectaron rostros de compañeros caídos: Rita Guerrero, Armando Vega Gil, Lino Nava y Lalo Tex. El Metropólitan se llenó de silencio respetuoso antes de estallar en aplausos, recordando que La Barranca no solo es música, sino una comunidad que honra a sus raíces. Este gesto, enmarcado en la tradición de Día de Muertos, elevó la noche a una catarsis colectiva, celebrando la vida mientras se despide a los que partieron.
Sin embargo, no todo fue perfecto. Una sombra empañó la experiencia: la actitud de algunos fans que exigían sentarse a quienes se ponían de pie para cantar, como si fuera un recital sinfónico en lugar de un show de rock. Esta rigidez contrastó con la energía liberadora de la banda, recordándonos que el rock vive en el movimiento y la pasión compartida.
La Barranca cerró con una ovación que sacudió el teatro, demostrando por qué ostenta el estatus de banda de culto. Su rock mexicano —profundo, oscuro y poético— sigue desafiando géneros y generaciones. Treinta años después, no solo sobreviven: renacen.






