
La noche del pasado jueves, el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes fue testigo de una velada mágica y nostálgica a cargo de Peter Hook And The Light.

Puntualidad Inglesa
En punto de las 9 de la noche, como si la puntualidad británica fuera una religión, las luces se apagaron y el recinto se llenó de la energía inconfundible de ‘Hurt’, el primer tema que marcó el inicio de un viaje sonoro que se extendería por dos horas y media.
La gira ‘Substance By Joy Division And New Order’, es un homenaje a los discos que recopilan lo mejor de estas dos bandas legendarias en las que Peter Hook dejó su huella indeleble. La primera parte del show estuvo dedicada a New Order, con joyas como ‘Crystal’, ‘Blue Monday’, y la electrizante ‘Bizarre Love Triangle’.
El público, aunque emocionado y coreando cada verso, mantuvo cierta reserva durante este primer set, quizá reservando energías para lo que vendría después.
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Los Recuerdos De Joy Division
Tras un breve descanso, la banda regresó al escenario con un cambio de tono casi palpable. La atmósfera se transformó por completo cuando Hook y compañía arrancaron con ‘No Love Lost’, sumergiendo a los asistentes en la oscuridad melódica de Joy Division.
Aquí, el público no se contuvo: las emociones estaban a flor de piel, y la euforia se apoderó del Pabellón Oeste con cada canción, desde ‘Disorder’ hasta la mítica ‘Love Will Tear Us Apart’, que cerró la noche con broche de oro.
A pesar de la poca interacción directa con el público, Peter Hook se mostró enérgico, concentrado en entregar un show impecable. La prisa por cubrir el extenso setlist no afectó la calidad de la interpretación; al contrario, mantuvo un ritmo intenso que no dio respiro y dejó satisfechos a los fans de ambas etapas de su carrera.
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El balance entre los clásicos de New Order y Joy Division fue perfecto, pero es innegable que fue la segunda mitad la que encendió los ánimos de los asistentes. La edad promedio de los presentes quizá no permitió un despliegue físico tan frenético, pero eso no impidió que las voces se alzaran y las memorias volvieran a aquellos días dorados.
Sin duda, fue una noche épica que reafirmó la relevancia de Peter Hook en la historia del post-punk y el new wave, y dejó claro que tanto Joy Division como New Order, siguen siendo el soundtrack de muchas vidas, incluso décadas después de su creación.





