
Once años tuvieron que pasar para que Tan Biónica volviera a encontrarse con México. La espera terminó en el Teatro Metropólitan, donde Chano, Bambi, Seby y Diega protagonizaron un regreso cargado de nostalgia, canciones y emociones frente a un recinto completamente lleno.
La noche tuvo además un carácter internacional. Entre el público se dieron cita seguidores provenientes de diferentes partes de México, integrantes de la numerosa comunidad argentina que reside en el país y fanáticos que viajaron desde lugares como Colombia y Venezuela. Todos con un mismo objetivo: volver a encontrarse con una banda que permaneció demasiado tiempo lejos de los escenarios mexicanos.
Y cuando finalmente se apagaron las luces, quedó claro que esos once años no habían borrado la conexión.
Échale Ojo Estelares vuelve al Lunario con Los Lobos
Once años después, México seguía cantando las canciones de Tan Biónica
“Santa María” y “Ella” fueron las encargadas de abrir una noche que rápidamente se convirtió en un ejercicio de memoria colectiva.
Después llegaron “Arruinarse”, “Las cosas que pasan”, “Beautiful”, “Música”, “El duelo” y “Mil días”, construyendo una primera parte en la que la banda dejó que fueran las canciones las encargadas de hablar.
Durante esos primeros minutos hubo relativamente pocas interacciones con la audiencia. Tampoco hacían demasiada falta.
El público conocía las letras, levantaba los brazos y respondía a cada canción como si el último encuentro hubiera ocurrido unos meses atrás y no hace más de una década. La entrega sobre el escenario encontraba inmediatamente una respuesta desde las butacas.
Hasta que Chano tomó el micrófono y puso en palabras lo que estaba ocurriendo.
“Cuántos años, carajo. Todo lo que pasó en nuestra vida y la suya, todo lo que va cambiando, pero hay algo que no ha cambiado y es que desde el primer día que pisamos este país lo sentimos como nuestra casa”, expresó el cantante antes de recordar aquella promesa que hicieron durante sus primeras visitas: venir a romperla a México.
Once años después, el Teatro Metropólitan parecía confirmar que aquella intención seguía pendiente, pero nunca olvidada.
Chano a solas y una “Loca” que terminó encontrándose con The Beatles
La segunda parte del espectáculo bajó las revoluciones para abrir uno de los momentos más íntimos de la noche.
Chano quedó prácticamente solo frente al público para comenzar un pequeño segmento acústico. La primera canción fue “Claramente”, perteneciente a su proyecto solista y utilizada en esta ocasión como una especie de agradecimiento para quienes continuaron acompañándolo durante los años en los que Tan Biónica permaneció lejos de los escenarios.
Después llegó una de las grandes sorpresas.
“Loca” apareció transformada en una versión mucho más íntima que terminó mezclándose con “Blackbird” de The Beatles, composición de Paul McCartney que encontró un lugar inesperado dentro del universo biónico.
Fue también uno de los momentos más emotivos del concierto. Algunas lágrimas comenzaron a aparecer entre el público mientras una canción conocida desde hace años adquiría una forma completamente diferente.
El segmento continuó con “Tus cosas”, “Pastillitas del olvido” y “La invención”.
Fue entonces cuando Chano volvió a dirigirse al público, pero esta vez para mirar hacia su propio escenario. Después de todo lo vivido durante los últimos años, agradeció tener nuevamente la posibilidad de estar ahí y, especialmente, poder compartir otra vez un escenario junto a sus hermanos.
Una frase sencilla que adquirió un peso diferente considerando la historia reciente de Tan Biónica.
Échale Ojo Una Noche Nostálgica Junto A Siddhartha En El Palacio De Los Deportes
De “Ciudad Mágica” a “La melodía de Dios”: un final sin descanso
Para la última parte ya no había necesidad de administrar emociones.
Tan Biónica comenzó a encadenar canciones y el Teatro Metropólitan respondió convirtiéndose en un enorme coro.
“Ciudad Mágica” abrió la recta final y prácticamente terminó de romper cualquier distancia que todavía pudiera existir entre banda y público. Después llegaron “Hola mi vida”, “Mis noches de enero”, “Obsesionario en La Mayor” y “El problema del amor”.
Antes de despedirse, Chano volvió a hablar sobre la relación de la banda con México y dejó además una promesa interesante para el futuro.
El cantante aseguró que la próxima vez que Tan Biónica visite nuestro país quiere presentarse en un lugar sin sillas, un espacio donde el público pueda levantarse, moverse y bailar libremente durante todo el concierto.
La declaración encontró inmediatamente respuesta entre una audiencia que había pasado buena parte de la noche intentando contener precisamente esas ganas dentro de un teatro.
Finalmente llegó “La melodía de Dios”.
Una canción difícil de imaginar fuera de cualquier despedida de Tan Biónica y que esta vez cargaba con un significado adicional. No solamente terminaba un concierto: cerraba una ausencia de once años.
Échale Ojo Taemin Llega A México Con La Gira ‘LiMiNaL’
Tan Biónica volvió y México todavía estaba esperando
La última visita de la banda antes de este regreso ocurrió en 2015, cuando Tan Biónica pasó por nuestro país en una etapa completamente diferente de su historia. Poco después llegaría el impasse de 2016 y comenzarían años en los que pensar nuevamente en Chano, Bambi, Seby y Diega compartiendo escenario parecía cada vez más lejano.
Por eso lo ocurrido en el Teatro Metropólitan fue mucho más que otra parada dentro de una gira.
Había argentinos viviendo en México. Había mexicanos que llevaban más de una década esperando. Había personas que viajaron desde otros países. También estaban quienes conocieron a Tan Biónica durante los años en los que la banda ni siquiera estaba activa y que, por primera vez, pudieron escuchar esas canciones frente a sus autores.
Once años son suficientes para que cambien ciudades, relaciones, trabajos y vidas completas.
Chano lo entendió perfectamente cuando habló frente al público.
Muchas cosas cambiaron desde la última vez.
Lo que no cambió fue la conexión entre Tan Biónica y México.
Y después de una noche llena de “Ciudad Mágica”, “Obsesionario en La Mayor”, “Loca”, “Ella” y “La melodía de Dios”, quedó una sensación todavía más importante: esta vez, el piberío biónico mexicano no quiere esperar otros once años.






