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The Guadaloops explota en el Lunario presentando «La Viuda»

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El pasado 20 de julio, el Lunario del Auditorio nacional fue testigo del show de uno de los proyectos más interesantes de la escena emergente capitalina como lo es The Guadaloops.

En un escenario que ha sido testigo de la consolidación de grandes exponentes de la música, se dio un show lleno de frescura y energía desde los teloneros, Entre Desiertos, banda que se encargó de poner en ritmo a todos los presentes, que si bien, no comparte estilo con The Gguadaloops, al ser un proyecto musical más pesado, rockero y hasta cierto punto psicodélico, quedó claro que dejó a la audiencia complacida y con ganas de entrar de lleno al plato fuerte de la noche.

Al termino de la banda invitada, el público se encontraba expectante y ansioso por escuchar en vivo los ritmos tan peculiares que se producen al juntar el sonido clásico de The Guadaloops con la energía e irreverencia del señor Tino el Pingüino y la hermosa voz de Fermin Sanchez, quien salto primero al escenario coreado por todo el lunario para abrir el aforo a su amigo Tino.

Un show con una temática bastante particular que se dividió en tres tiempos, la primer parte del show, fue enteramente a los viejos clásicos de la banda, que sin duda fueron bien recibidos por la audiencia, incluso con sorpresa de la misma al escuchar temas que nos son recurrentes de la banda en sus presentaciones como lo fue «El Loco».

Con intermedios entre éstas tres etapas del concierto, en las pantallas del Lunario, se proyectaron varios cortos que exponían la historia de la banda, el porqué y el como fue que estaban ahí presentes deleitando al público presente para salir frescos con nueva ropa y listos para proseguir con el show.

Para el segundo acto, su vestuario dejaba ver más sobriedad y elegancia, sin ser para menos se dispusieron a hacer la presentación de su nuevo material discográfico «La Viuda», que con grata sorpresa para la banda, el publico entero coreo los nuevos temas cual viejos clásicos de la banda.

Después de una hora de show, la banda detuvo el concierto para dar paso a la parte final, en la cara de la gente se notaba la alegría y al mismo tiempo la melancolía del final del show, pero más dispuestos que nunca a catar a pulmón los clásicos de The Guadaloops.

Pasado algunos segundos de silencio e incertidumbre, la banda salió al escenario con más energía que nunca, como si no llevaran arrastrando más de una hora de concierto entonando una de sus mejores canciones «Cada Que Es Abril», dedicando el tema al público y a la Ciudad de México, de donde es originaria la banda.

Y no podían cerrar el concierto sin la canción que les dio los reflectores de gran parte del público capitalino «Nunca Es Tarde» que coreó a una sola voz cada uno de los presentes en esa noche tan especial.

Ph: Twitter

 

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