
El segundo día del Festival Candelabrum no solo superó las expectativas, sino que dejó una marca imborrable en todos los asistentes.

Una Noche Para La Historia Del Metal Extremo
Con un clima perfecto para un evento al aire libre, el día dos del Candelabrum, arrancó con una marea de metaleros ansiosos por vivir la descarga de energía y brutalidad que prometían las bandas más importantes del cartel.
Desde Thrash furioso hasta Black Metal atmosférico, este día representó la diversidad y profundidad del metal en todas sus vertientes.
La tarde comenzó con una explosión de adrenalina de la mano de Exodus, pioneros del Thrash Metal. A pesar de los años, la banda californiana demostró estar en plena forma, brindando una actuación devastadora que encendió al público desde el primer riff.
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Una Clase Magistral
Con Gary Holt al mando, la banda nos regaló una clase magistral de Thrash, un sonido cortante y feroz que no ha perdido ni un ápice de poder. Temas icónicos como ‘Bonded By Blood’, ‘A Lesson In Violence’ y ‘The Toxic Waltz’, detonaron una verdadera guerra en el mosh pit.
Las guitarras rápidas y precisas se entrelazaban con la batería atronadora, creando un caos controlado que no dejó de crecer hasta su último acorde.
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Conociendo El Post-Metal Desde Islandia
Sin embargo, lo que siguió fue un cambio radical de energía. Los islandeses de Solstafir tomaron el escenario y transformaron el ambiente con su propuesta única de post-metal, donde el rock atmosférico se mezcla con influencias progresivas y experimentales.
Con su puesta en escena cargada de emociones y sus paisajes sonoros envolventes, la banda llevó al público a un estado casi hipnótico. ‘Fjara’, uno de los temas más esperados, fue un momento sublime donde la melancolía se entrelazó con la potencia instrumental, mostrando el lado más introspectivo del festival.
La voz desgarradora de Aðalbjörn Tryggvason resonaba entre los asistentes, creando una conexión única entre la banda y su audiencia, en un viaje emocional que pocos esperaban.
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Noruega Se Hace Presente
El anochecer trajo consigo una oscuridad literal y metafórica cuando Gorgoroth subió al escenario. La banda noruega, conocida por ser una de las más representativas del black metal, no hizo concesiones y entregó una actuación cruda y brutal. Desde el primer momento, el escenario se llenó de una atmósfera opresiva y perturbadora, con una escenografía que incluía antorchas y cruces invertidas, emblemas clásicos de su estética blasfema.
La interpretación de ‘Incipit Satan’ y ‘Possessed By Satan’ fue un punto culminante de la noche, donde la brutalidad del sonido y la entrega escénica de Infernus y Gaahl, desataron un frenesí entre los fanáticos más acérrimos del Black Metal.
La intensidad de su actuación dejó claro que, a pesar de la controversia que los rodea, Gorgoroth sigue siendo una fuerza imparable dentro del género.

Opuesto Pero Impactante
Para cerrar el día, Psychonaut 4, originarios de Georgia, ofreció una experiencia diametralmente opuesta en cuanto a energía, pero igualmente impactante. Como abanderados del Depressive Suicidal Black Metal, su presentación fue una exploración de los rincones más oscuros de la psique humana.
Su música, cargada de emociones crudas y letras desgarradoras, creó una atmósfera sombría, perfecta para el cierre de un día donde las emociones habían estado a flor de piel. ‘Tbilisian Tragedy’, uno de sus temas más emblemáticos, capturó a la audiencia en un trance de desesperanza y angustia, un contraste potente con la brutalidad física de bandas anteriores.
La actuación de Psychonaut 4 no fue solo un concierto, sino una experiencia catártica que dejó a muchos reflexionando sobre la oscuridad que la música puede evocar.

Los Riffs Más Endemoniados
Aunque estas bandas fueron el eje central del día, es imposible dejar de mencionar las actuaciones de otras joyas del cartel. Hellripper, con su fusión de Blackened Speed Metal, ofreció una ráfaga de riffs endemoniados y velocidad vertiginosa, consolidándose como una de las bandas más prometedoras de la nueva ola del metal extremo.
Pagan Altar, íconos del Heavy/Doom Metal, trajeron un aire nostálgico con su sonido tradicional, capturando a los fans más veteranos del género. Tulus, representantes del Black Metal noruego más primitivo, ofrecieron una actuación cruda y sin adornos, un regreso a las raíces más puras del Black.
Finalmente, Pungent Stench, con su Death Metal sucio y grotesco, brindaron una dosis de brutalidad irreverente, cerrando con broche de oro la jornada.

El segundo día del Festival Candelabrum fue un torbellino de emociones y estilos, un auténtico homenaje a la diversidad dentro del metal extremo. Desde la velocidad desenfrenada hasta la introspección más profunda, cada banda aportó su visión particular del género, creando una experiencia inolvidable para todos los que tuvieron el privilegio de asistir.





