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La música de «Black Lives Matter»

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¡Mis camaradas, que gusto estar con ustedes una vez más! El año ha sido complicado para todos, aunque definitivamente estos días se han vuelto aún más difíciles.

Una cosa es que un virus desconocido se propague en todo el mundo causando que la gente se enferme, a veces letalmente, y otra muy distinta es que se mate a una persona por parte de los que supuestamente están encargados de cuidar y proteger.

Que aparezca un nuevo virus no está en nuestras manos; dar y exigir seguridad y respeto sí. En Estados Unidos un grupo de policías cometió un asesinato. La asfixia de un hombre desarmado por parte de un oficial de policía generó un fuerte resurgimiento del movimiento “Black Lives Matter” exigiendo justicia.

Algunas personas dicen que las protestas desatadas por este hecho han sido extremas y muy violentas, pero después de tanto tiempo viviendo bajo el racismo y brutalidad institucionalizada ¿qué harías tú? Tal vez digas: ¿Qué tanto es tanto tiempo? Te lo explico en canciones:

En 1939 Billie Holiday captó mucha atención al cerrar sus presentaciones en un pequeño bar de Nueva York con una canción áspera y sombría. “Strange Fruit” trata sobre el doble ahorcamiento de hombres negros ocurrido en Marion, Indiana. Donde el ahorcamiento resultaba la conclusión de actos de racismo más sutiles que afectaban a la población negra en EE.UU. De hecho, el ahorcamiento sucedió en 1930 pero la canción se propago a final de la década de los 30.

El 16 de septiembre de 1963 se detonó más de una docena de cartuchos de dinamita en el sótano de una iglesia de Birmingham, Alabama, durante un seminario para niños negros. Fallecieron cuatro pequeños donde los mayores no rebasaban los 14 años.

El culpable de este acto tan atroz era conocido como “Bob Dinamita” por sus compañeros del Ku Klux Klan. Esto sumado a los ataques que recibía la comunidad de Birmingham al protestar y el arresto de Martin Luther King desencadenó un estallar de furia y determinación en Nina Simone.

Al no lograr fabricar una pistola casera para eliminar a cualquiera que se opusiera con su camino de obtener justicia, compuso “Mississippi Goddam”, canción icónica que desgarra con su ardiente frustración.

Unos años después, en 1968, EE.UU. estaba sumergido en un ambiente tenso causado por los Panteras Negras, el “Black Power”, y la divergencia de ideologías entre Martin Luther King y Stokely Carmichael.

Los grupos políticos en pro de la igualdad de los derechos civiles se radicalizaban, y no podemos culparlos ya que el simple hecho de intentar utilizar el baño de una gasolinera segregada era suficiente para ganarse un tiro en la cabeza (historia real).

En este contexto James Brown era un ícono en la comunidad afroamericana al ser la prueba viviente de que un hombre negro salido del gueto puede triunfar.

Su posición de superestrella le permitía codearse con gobernadores y demás políticos, por lo que tomó actitudes muy diplomáticas frente a la situación de su país. Cosa que no agradaba mucho a los grupos radicales quienes lo consideraban casi un traidor.

Así, Brown cuenta, en agosto de ese año fue dejada a la puerta de su cuarto de hotel una granada desactivada con su nombre escrito en ella, lo que lo llevo a grabar “Say it Loud – I’m Black and I’m Proud”. Con este eslogan de funk y soul se generó una nueva oleada de conciencia racial en el pop. Eslogan que podemos ver en las protestas actuales.

Pasando a 1973, en el umbral del escándalo del Watergate, se vivía un ambiente desesperanzador, sobre todo el Nueva York.

Con un índice de asesinatos aumentando, 1,25 millones de personas dependientes de algún subsidio, las minorías estancadas en un declive urbano y un gobierno sin soluciones, Stevie Wonder retrató irónicamente la “libertad” conseguida por las familias afroamericanas con el tema “Living for the City”.

La canción retrata la situación de un chico negro cuya familia recién llegada a NY apenas vive. Los padres son explotados con una paga miserable, un hermano no logra obtener empleo y su hermana medianamente asiste a la escuela con ropas deshechas. Así muestra lo poco prometedor que se observa el futuro de este chico que representa a la juventud negra de la época.

Y si pensabas que en 10 años esto podía mejorar, lamento comentarte que para 1982 el índice de desempleo alcanzó el 9.8%, afectando a todos los habitantes, pero evidentemente más brutalmente a las minorías, por ejemplo, la zona del Bronx.

Esta zona de Nueva York era el epicentro de pobreza y crimen, pero también fue epicentro del Hip-Hop, originalmente música de baile y fiesta. Aunque para Grand-Master Flash, pionero del género, resultó una herramienta para retratar la difícil situación que se vivía en su comunidad. “The Message” fue la canción que le dio voz a la desesperada comunidad que se encontraba al borde del colapso total donde las únicas opciones para los jóvenes negros era morir por drogas o morir por delinquir. Las puertas seguían muy cerradas para los negros.

El hip-hop, al explorar el terreno del descontento social, tomó posesión y se convirtió en el medio de expresión por excelencia para la comunidad afroamericana. Para 1989 en ambas costas de EE.UU. se gestaban grupos de rap que expresaban el malestar racial.

En el este nació Public Enemy y su himno “Fight The Power” que gritaba contra la hipocresía y la maldad del sistema. Era crítica ante la falta de representación negra en la cultura estadounidense. Considerado un rap de conciencia social que llamaba al vínculo con la historia negra.

En el oeste se formó N.W.A y su gangsta rap. Este estilo daba narrativa y documentaba la perspectiva de la vida dentro del gueto. La realidad que afrontaban era las peleas entre pandillas y la venta de crac como único medio de subsistir.

Con “Fuck Tha Police” el grupo ardía en coraje e intentaba responder ante las agresiones que sufrían diariamente por parte de la policía, criticando su sesgo racial y su poca capacidad de objetividad. Brutalidad policiaca que se siente presente hasta el día de hoy.

Saltando hasta 2015, Kendrick Lamar lanza la canción “Alright”. Inspirada en un viaje a Sudáfrica y en la historia de la esclavitud, Lamar combina una lírica cruda con una melodía alegre y un coro optimista.

A partir de un incidente donde un policía arrestaba a un afroamericano de 14 años justo frente al campus de la universidad de Cleveland donde se estaba llevando a cabo un coloquio sobre “Movement of Black Lives”, los asistentes del coloquio comenzaron a reunirse en la escena y a grabar los hechos. La multitud creció, apareció más policía y los espectadores se convirtieron en manifestantes.

Algunos de ellos unieron los brazos alrededor de los coches de policía logrando que los policías rociaran gas pimienta a la multitud. La escena continuó intensificándose hasta que, finalmente, llegó la madre del adolescente.

Para una historia que involucra a un joven negro, tensiones crecientes, policías con equipo antidisturbios y personas rociadas con pimienta, este es un final feliz. Al terminar el alboroto, algunos de los manifestantes comienzan a gritar: “We gon’ be alright”. Desde entonces el coro se ha convertido en símbolo durante manifestaciones y protestas como las que se han presentado en los últimos días.

Ahora, con lo sucedido recientemente estás y muchas más canciones protesta han tenido un resurgimiento, así como una ola de nuevas canciones expresando una vez más el descontento, la rabia y la ira de un sistema que ha fallado una y otra vez en otorgar equidad.

Lo siento, hoy no hubo bromas ni chistes porque hoy no había de que reírse. Hoy decidí dar un brevísimo resumen de como la injusticia y la disparidad social han imperado. Hoy quise utilizar mi espacio para resonar el mensaje de una comunidad a la que le debo muchísimo. Una comunidad que sin ella no existiría toda la música que tanto disfruto y me apasiona.

Para aquellos que les molesta, indigna o asusta que en las protestas haya saqueos, destrozos, o violencia, para aquellos que dicen que “hay otras formas de expresarse” les recuerdo que la comunidad negra lleva décadas sacando música, libros, películas, trabajos académicos, y manifestándose pacíficamente.

¡LLEVAN 100 AÑOS GRITANDO QUE ESTÁN HASTA LA MADRE! ¡MAS DE 100 AÑOS DE ACOSO, DE INJUSTICIA Y DE OPRESIÓN SISTÉMICA! Ustedes se emputan cuando un mesero no les hace caso. Por favor seamos más empáticos y críticos. Nos vemos afuera, en el Moshpit, porque ahora el Moshpit es en las calles.

SHOUTOUTS

Si tienes oportunidad de apoyar económicamente a la causa puedes apoyar el Fondo de Respuesta de Emergencia de Protesta y COVID-19 para los Fondos de Fianzas.

También existe la opción de apoyar sin dar dinero, puedes ver el siguiente video para generar ganancias que serán aportadas al movimiento Blakc Lives Matter.

La mayoría de las canciones mencionadas vienen narradas con más detalle y trasfondo en el libro «33 Revoluciones por minuto» de Dorian Lynskey.

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