
Tras cuatro meses de haber sido internado en un hospital de Guadalajara debido a una caída que le lastimó las vértebras cervicales y luego de luchar por su vida, el llamado «Charro de Huentitán» ha dejado este plano terrenal para alcanzar el de leyenda.
Vicente Fernández fue de esos cantantes que tuvo un éxito repentino, ya que desde la muerte de Javier Solís en 1966, el llamado «Bolero Ranchero» parecía haberse quedado huérfano, lo que se veía un panorama complicado en buscar a alguien que continuara levantando este estandarte.

«Huentitán presenta a su hijo»
Esta localidad ubicada en Guadalajara, Jalisco lo vio nacer un 17 de febrero de 1940, ya que sus padres Ramón Fernández Barba de Tepatitlán, Jalisco, y de Paula Gómez, por razones laborales se mudan a esta colonia, llevando una vida a las posibilidades del artista, mientras soñaba con el deseo de ser cantante.
A partir de 1954, empieza incursionar en la música, aunque no profesionalmente ya que gana un concurso escolar a los 14 años, pero a partir de ahí lo motiva a dejar sus estudios y dedicarse a cantar en restaurantes, bares, bodas y fiestas de amigos.
- «A los 15 años le dije a mi papá que ya no quería estudiar. Él me dijo ‘Si no quieres estudiar, entonces vas a trabajar’. Aunque al principio fue como un castigo, mi padre me enseñó el valor del trabajo duro y de ganarse la comida» expresó en alguna ocasión.
A partir de 1960, afianza más sus deseos de ser cantante, cuando participa en un programa local llamado «La Calandria Musical», lo que le hace seguir explotando sus deseos musicales y buscar una oportunidad en la Ciudad de México, aunque no fue rápido, el llegar a trabajar como cantante del restaurante «El Amanecer Tapatío», le abre la oportunidad de explorar la industria musical.
«Acá Entre Nos»
Luego de probar suerte en restaurantes, suceden dos acontecimientos que marcan su vida: La muerte de su madre en 1963 por cáncer y el conocer a Felipe Arriaga, un cantante que empezaba a despegar con su mariachi «Amanecer» y que sería parte importante de su carrera, hasta el punto de que la industria musical los pone «en competencia».

«Grabé en la penca de la CBS»
Fernández empezaba a tener un éxito mediano y en 1966 la compañía discográfica CBS (hoy Sony Music) cree en su talento y deja tres sencillos: «Perdóname», «Cantina del barrio» y «Tu camino y el mío», al ver la respuesta del público conforme las ventas de discos iban creciendo, se realizan las producciones «Palabra de Rey», «Vicente Fernández» y «Ni en defensa propia».
«A la conquista de las dos pantallas»
«Chente» llega de la mano de Raúl Velasco quien empezaba la fórmula de «Siempre en Domingo» en Telesistema Mexicano, más adelante Televisa, donde también le dio la oportunidad de conducir los programas » Noches Tapatías» con Lucha Villa y «Homenaje» con Lola Beltrán donde además tiene una faceta de entrevistador.
Durante los años 70 debuta en la industria cinematográfica con «Tacos al Carbón», lo que lo llevaría ser una constante cara de las carteleras de los cines de ese tiempo, le siguieron «El Albañil» a lado de una debutante Manoella Torres, «Uno y Medio Contra El Mundo» con Ofelia Medina y «La Ley del Monte», que le hizo ganar reconocimientos tras el lanzamiento del disco.
En 1972 su éxito mundial e himno ranchero, «Volver, volver», lo consolidó como uno de los más grandes cantantes rancheros de todos los tiempos. Con esta canción rompió todos los récords de ventas en Hispanoamérica, España y Estados Unidos.
También le hizo a la producción y sobresalen los álbumes «Arriba Huentitan», «Toda una época», «Lo siento por ti», «El ídolo de México», «El hijo del pueblo», y «Para recordar», convirtiendo en las favoritas de la radio a «Las llaves de mi alma», «Que te vaya bonito», «El Arracadas», entre otras.
Pero dos de sus más grandes éxitos y que son parte de su carrera son «Por Tu Maldito Amor» y «De Que Manera Te Olvido» ambos de Federico Méndez, quien después de escribir el primer tema, se suicidaría dentro de las instalaciones de la CBS el 16 de diciembre de 1988.
«A mi manera»
Vicente Fernández se ha ido, pero no se va su legado que no solo queda en su música, queda también en su descendencia, su hijo Alejandro «El Potrillo» quien tomó el romanticismo de la música ranchera para seguir dándonos temas como «No lo Beses» o «Como Quien Pierde Una Estrella», hasta su nieto Alex, quien ha incursionado recientemente con temas «El Tiempo No Perdona».
¡Gracias por tus canciones y mientras… Como decías… La gente siga aplaudiendo… Tú seguirás cantando!





