
¡Hola, amig@! Un gusto verte de nuevo, espero que estés muy bien y disfrutando tu semana. Hoy vengo a contarte sobre una de las mejores noticias que nos regaló el 2019: el regreso a los escenarios de Rage Against The Machine y con ellos el regreso de la resistencia.
Después de casi diez años sin tocar juntos (al menos con Zack de la Rocha) decidieron volver a unir fuerzas para darle a esta nueva década música para aguantar y seguir luchando por una causa.

Te entiendo, es sencillo tildarlos de juguetes del mismo sistema, pero veamos su última acción para hacer una declaración: su campaña contra los revendedores. ¿No te enteraste? Pues para eso estoy y pon atención porque, como todo en esta vida, la situación no debe verse sólo en blanco y negro. Antes de enforcarnos en RATM analicemos a los revendedores y su mercado.
Bienvenidos a economía para dummies y lo digo por mi, porque definitivamente no soy un experto. Primer concepto: oferta-demanda. ¿La oferta? Un concierto con un número finito de lugares, es decir, boletos. ¿La demanda? Depende de la cantidad de personas que quieran asistir al evento. Ya desde aquí empieza lo curioso: los promotores eligen devaluar el precio del boleto. Aunque parezca anti-intuitivo, los boletos que compramos son más “baratos” de lo que deberían. Una de las razones es que los promotores no quieren ni deben correr riesgos, es mejor asegurar el sold-out que un concierto vacío por precios exorbitantes. Además, ya con todos los asistentes se puede recuperar inversión y generar ganancia con las concesiones de comida, bebidas, etc.
Pienso igual que tú, realmente los boletos no son baratos, pero recuerda que ya vimos anteriormente como es la repartición del precio del boleto. Esta devaluación del boleto es el origen de la reventa. Paul Crosby y Jordi McKenzie mencionan en el artículo que escribieron para The Converation
Los mercados secundarios de boletos permiten a los compradores potenciales indicar cuánto quieren ir al evento: su «disposición a pagar». Si las entradas solo se pueden comprar a un precio único por orden de llegada, entonces algunas personas que realmente quieran ir quedarán excluidas. Los mercados secundarios permiten que se realicen estos intercambios mutuamente beneficiosos.

Pero desde mi punto de vista esto resulta falso ya que puede haber gente que realmente quiere ir al evento que puede pagar el precio inicial pero no puede pagar el precio de reventa. Entonces se ve afectada por este mercado secundario. No es verdad que haya intercambio benéfico mutuo. De hecho, las bandas no se benefician de la reventa, los recintos no se benefician de la reventa, los promotores no se benefician de la reventa. Si el precio del boleto es tan barato como dicen y todos los que desean ir al evento pueden pagarlo entonces se agotarán las entradas. Los únicos que se benefician de la reventa son los revendedores dispuestos a aprovecharse de la irracional disposición de la gente a gastar todo su dinero con tal de asistir al concierto.
Bueno, ya vimos porqué hay un mercado potencial para los revendedores, ahora hay que entender como trabajan. Para eso vamos a enfocarnos más en el mercado gringo porque aquí es donde se da el fenómeno del que te quiero hablar y la verdad en México seguimos muy vieja escuela con los revendedores afuera del recinto gritando «¿Le sobran? ¿Le faltan?»; el Oso de la Guerrero ya ni cuenta de Twitter tiene.
Gracias al crecimiento de los mercados en línea, la tecnología accesible para burlar las restricciones de seguridad y la despenalización de la reventa de boletos en algunos estados, los revendedores pueden generar ganancias sin salir de sus cuartos.

Según los datos de Northcoast Research, el mercado secundario de boletos, es decir, cualquier cosa fuera de los canales oficiales, incluidos los sitios de reventa como StubHub, así como Craigslist, eBay y otros sitios web, valía $ 5 mil millones de dólares en 2015. Por si no estabas enterado, existen sitios dedicados para esta práctica. Hasta se puede usar la plataforma de Ticketmaster (en algunos países) para revender y asegurar que el boleto que compras es legítimo. Estas plataformas se hacen llamar “de intercambio entre fans” porque tienen como objetivo ayudar a la gente que no pueda asistir al evento a no perder su dinero vendiéndolo a personas que no consiguieron asiento, pero se han convertido en lugares para desarrollar la reventa como un negocio.
La manera en que logran estas ganancias es obteniendo un volumen grande de boletos incluso antes de que salgan a la venta al público general, entonces los revendedores venden estas entradas en páginas web como StubHub alegando que ofrecen un mercado confiable para los amantes de la música con entradas de sobra. Aun así, al realizar la transacción se revela que las entradas que compras no son vendidas por otros fans, sino por compañías privadas aparentemente establecidas con el único propósito de revender entradas a precios más altos.
La forma más sencilla de obtener las entradas a granel es con bots y es muy fácil conseguir estos bots. Por ejemplo, en el sitio Ticketbots.net, puedes conseguir el bot más vendido de Ticketmaster por $990 dólares. El bot engaña al sistema aprovechando un período de gracia que Ticketmaster ofrece a los clientes para confirmar su asiento y completar sus pedidos. Durante este breve intervalo de tiempo, los asientos se cierran efectivamente a otros clientes, lo que permite a los revendedores obtener cientos de boletos simultáneamente y elegir los mejores antes de que los humanos comunes tengan la oportunidad.

Will Caiger-Smith lo resume brillantemente en su artículo para vice
De esta manera, los revendedores ayudan a crear el problema (escasez de boletos) y luego obtienen un beneficio al resolverlo haciendo que esos boletos estén disponibles nuevamente a un precio más alto. Si bien no se puede negar que es un modelo de negocio muy eficiente, no es exactamente ético.
Con todo esto ya podemos pasar a hablar de la estrategia de RATM. Estos cabrones pusieron un límite al precio de sus boletos en todos los conciertos anunciados hasta el momento, $125 dólares. (Sí, nada barato, pero es lo que cuesta un concierto de esa magnitud) pero antes de sacar a la venta las entradas retuvieron el 10% del boletaje previniendo que habría una cantidad grande de revendedores al acecho. ¿Para que hicieron esto? Topa: del total de boletos para un concierto, X fueron comprados por fans a, Y fueron apañados por revendedores y Z fueron retenidos por la banda. Donde X+Y+Z=100% de los boletos.

Los boletos retenidos fueron lanzados con un sobre precio como boletos de caridad. Lo que hacen estos boletos de caridad es tener un precio entre 125 USD y el precio de reventa. Así, aunque es cierto que estás comprando un boleto más caro del original, los revendedores tienen que bajar el precio para igualar a RATM o perder su inversión. Además, el sobreprecio de estos boletos será donado en su totalidad a organizaciones benéficas y/o activistas. De tener el varo ¿tú cuál boleto comprarías? Creo que evidentemente el de precio menor (el de Rage). De esta manera han logrado que los revendedores tengan que bajar considerablemente sus precios al grado que se han encontrado boletos de $137 dólares, casi el mismo precio que el original y pierdan la capacidad de hacer negocio. También cabe destacar que por ser caridad el boleto es deducible de impuestos y la gente puede recuperar algo de su dinero.
La discusión aquí no es si los precios originales son caros y los precios de caridad son una mentada de madre. Sino la forma en que abordaron un problema e intentaron darle una solución. Rage identificó que, aunque nos arda, hay gente con la capacidad de gastar un chingo de dinero en un concierto y eso no va a cambiar. Ellos decidieron hacerles frente a los revendedores jugando su propio juego, aumentando precios pero lo suficientemente para que su negocio se viera amenazado. Donde esa ganancia extra será para una causa que ellos consideren buena, además de que la totalidad de ganancias de sus tres primeros conciertos también serán donadas.
Tom Morello afirmó en un twit que “Hasta ahora hemos podido bloquear aproximadamente el 85% de los revendedores que intentan comprar boletos y en dos días hemos recaudado más de $ 3,000,000 para obras de caridad.” Es cierto, falta ver a que organizaciones se les entrega el dinero, pero seleccionar a que organización se dará el dinero no es una decisión sencilla.
¿Es esta la solución para erradicar a los revendedores? No creo. ¿Es valido subir tanto el precio de los boletos “para una buena causa”? Muchos fans creen que es injusto. No lo sé, justo por eso quise platicar de esto, no tenemos una respuesta. Sea como sea Rage Against The Machine dejó clara su posición desde hace más de 25 años “Fuck you! I won’t do what you tell me!” Nos vemos en el Moshpit.
Shout outs
- Ya que entramos en este tipo de temas no podemos dejar de mencionar que Pearl Jam sacó nuevo sencillo “Superblood Wolfmoon”. Me urge que salga su nuevo disco.
- Si lo tuyo es estar super al pendiente de los nuevos conciertos que llegan a tu ciudad, te recomiendo las apps “Songkick” y “Bandsintown”. Registran tu perfil de Facebook o Spotify hacen un análisis de los artistas que te gustan y similares para avisarte cuando anuncien fechas cerca de ti o cuando los boletos salgan a la venta.





