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El día que «Neza» se volvió «cannábicamente» ciclista

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«No sean groseros», vociferó desde la unidad de la Policía Municipal la oficial, quien en un intentó de llegar al frente del convoy, sucumbió ante las rechiflas de los más de 80 asistentes que decidieron ser parte de lo que se convirtió en la primera rodada cannábica dentro del perímetro del municipio de Nezahualcóyotl… o «Neza York», «Minezota», «Nezámsterdam».

Aunque en el reloj las manecillas se encontraban marcando las 20:40 horas, momento en el que la gente comenzó a pedalear, la única hora que la banda tenía en mente era la ya reconocida 4:20. Así pues, con bicicletas tipo cargo, fixie, de ruta, BMX, Vagabundo, retro, montaña e incluso un skater que llevaba consigo a su peludo amigo perruno montado en la espalda, se dio paso a los poco más de 30 kilómetros de recorrido que atravesarían gran parte de la ciudad. Había llegado el momento.

Entre risas, música y sobre todo muchos ojitos rojos (y les aseguro que no era de tristeza), la gente se reunió en el límite de la delegación Iztapalapa y el Establo de México, justo entre el cruce de Adolfo López Mateos y la avenida Texcoco. Para el recuerdo queda que incluso el policía que custodiaba la caceta de vigilancia que se encontraba en el punto de reunión se llevó entre manos un ejemplar de «La Dosis», fanzine independiente dedicado a la cultura de la mariguana.

«¡Vámonos banda!», fue el grito de guerra que marcó el inicio del evento. Como si de los trazos del Desierto de Nazca se tratase, el grupo se encaminó por el recorrido que formaba una gran hoja de Mariguana. Chicos y grandes –pues incluso una familia conformada por padre, madre y dos hijos pequeños-, lucían emocionados, felices. Se emanaba un halo de hermandad, de alegría. De momento a todos se les olvidó que existen diferencias. Ciclistas cuidando ciclistas. Fumadores de weed cuidando a otros fumadores de weed. Todos siendo uno.

La convocatoria se realizó a través de las redes sociales y el objetivo radicaba tanto en el simple hecho de sentir la libertad de apelar al consumo responsable, así como sensibilizar y por qué no, demostrarle a la ciudadanía que el consumo de mariguana no tiene algo que ver con conductas violentas o salvajes por parte de quienes consumen. Monetti nos cuenta: ‘Asistí por la invitación de un amigo. De más chavo consumía de vez en cuando y la gente me hacía el feo. Asistí porque apoyo a la gente que consume mariguana, porque no estoy de acuerdo en satanizar su uso. La rodada estuvo bien, aunque cansada’.

También Paulina nos platicó: ‘Me gustó la ruta extravagante que se realizó. Se creó un ambiente de compas. Lo único que faltó es la asistencia de más chicas, ojalá cada vez se encuentre más equilibrado el asunto.Todo estuvo muy tranquilo y sin desconectes’.

Y en realidad así fue. Durante el tiempo en el que la gente rodó, no hubo percanes. Nada de problemas con la policía, los vecinos o automovilistas. Sid, otro chico entusiasta del ciclismo también asistió, a pesar de no ser consumidor de weed: ‘Aunque no fumo, estuvo chido para conocer a más banda. Estuvo chida la organización. Estuvo chido que no existiese discriminación. Muy incluyente el pedo’.

A pesar de que habían muchas caras nuevas para muchos, la gente entabló amistad con otros asistentes. Aaron, quien nos dio chance de platicar con él nos relata: ‘Asistí porque quería conocer a la comunidad canábica bicicletera de Neza. Contribuir al movimiento por la legalización de la mariguana y el respeto al consumidor, así como al ciclista urbano. La rodada me pareció excelente como iniciativa local para exigir que se respeten nuestros movimientos también en el barrio.

Pasadas las doce de la noche, la gente comenzó poco a poco a retirarse después de llegar al destino final: la enorme escultura de «El Coyote», la cual, desde los cielos, fue testigo de cómo la banda de la zona se animó a tomar las calles.

A hacerlas suyas. A lanzar grandes bocanadas de humo, un humo de una generación que exige, que grita, que desea con fervor que nadie les siga negando su libertad. La misma libertad, o libertinaje de aquel que prefirió conducir ebrio y ocasionar accidentes. Aquel que perdió la vida por ingerir de más alguna sustancia. Una libertad más responsable.

Al final, cansados y con los ojos como en China, con nuevos amigos, con una nueva experiencia para contar, la gente se dispersó a seguir con su camino. Ese día el reloj marcaba las 5:20 horas. Habrá que esperar 11 horas más volver a hacer de las calles su centro de operaciones. Habrá que esperar para el siguiente 4:20.

Un agradecimiento a los colectivos México Bike Mafia, Makutzin, Nezacleteando, y HardxCore Neza Apparel.

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Francisco Sánchez
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